Encuentro en Cuenca

Si a cualquier conquense le preguntasen qué “Encuentro” le viene a la mente , respondería que el de la “Procesión” del Domingo de Pascua.  El momento culminante es la suelta de unas palomas que vuelan en la vieja carretería, convenientemente cortada al tráfico de “carros”, en el momento mismo en que se produce esa “perfomance” semanasantera de cadencias primaverales, clonsistente en el “Encuentro” de esos dos populares pasos de “la Virgen” y “El Resucitado”que antes han procesionado en dirección contraria con el único fin de “reencontarse” cada año, matemáticamente. Música, paisaje y arte se dan cita muchas veces en Cuenca. Cuenca se “reencuentra” en muchas plazas y rincones desde que se “encontró” a sí misma por primera vez, en la era secunadaria cuando las dolomias del turonense se vieron reflejadas en un mar interior, de cuyo recuerdo quedan dos ríos y se sorprendieron de su propia belleza en la primera  luna de la Noche de los Tiempos.
Desde entonces, la coqueta Cuenca sólo ha hecho que mirarse, desde dentro, desde fuera, desde el puente de San Pablo, desde el Castillo, desde San Julián o desde el cementerio de San Isidro. Cuenca es un permanente mirador y un perfecto lugar de “Encuentros” con pequeñas e irregulares Plazas, fuentes que manan impertérritas, escenarios insólitos y extravagantes que unos “hambrientos” artistas van a ocupar por unos días, por unas horas, por unos minutos o segundos. Yo que ustedes no me lo perdería, porque sólo Cuenca es capaz de proporcionar “Encuentros” de Diez en la escala de Ritcher.....

Santiago Palomero Plaza

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Festival encuentros'07.

Siempre me ha interesado la transformación, la metamorfosis a través de la cual algo se altera –o uno lo altera- y se genera otro algo nuevo. Me refiero al juego por encontrar las fisuras de lo sólo aparentemente verdadero, la abierta disposición al re-descubrimiento.
El concepto de extrañamiento nos remite a ese cambio de perspectiva, a la flexibilidad del re-conocimiento, a la visión oblicua y re-novada que alimenta el desvío, la ambigüedad y la re-interpretación .
Un texto, una fotografía, un trabajo plástico, dramático o musical, cualquier manifestación artística, comporta una situación que favorece la re-presentación. Los espacios de una ciudad, también.

Antonio Alcazar